2016/03/01

SOÑANDO CON LAS ROCKIES

Las Montañas Rocosas
Intenta, estimado lector, visualizar lo que describimos a continuación. Imagina que caminas por un sendero que atraviesa un bosque lleno de coníferas al tiempo que transcurre al lado de un río de aguas frías y cristalinas, el cual, en ocasiones, cruzas a través de puentes rudimentarios de madera. Figura que al avanzar sobre ese extenso bosque te cruzas con animales salvajes que, tras mirarte, siguen su camino mientras tú continúas el tuyo. Supón que, después de recorrer ese espeso bosque, llegas a un gran claro protegido por un lago de color turquesa en un valle circular rodeado de picos nevados y colgantes glaciares, que precipitan el agua de su deshielo en grandes cascadas.


¿Has visualizado ya estas imágenes? Pues bien, ese conjunto de figuraciones que te ha venido a la cabeza fue la causa de nuestro viaje a las Montañas Rocosas y fue también la gasolina que alimentó el motor de la auto-caravana con la que recorrimos las mil millas que separaban el primer del último parque natural que visitamos. Y al mismo tiempo fue la fuerza con la que emprendimos, un día sí y otro también, las excursiones realizadas por los senderos de los parques de las Rockies. Sí, esas imágenes idílicas que nos surgen cuando soñamos con el monte y la naturaleza fueron la razón de nuestra aventura.


En las Rocosas eso de “lo bueno, si breve, dos veces bueno” no se cumple. Lo que en muchas ocasiones vimos era grande, imponente, inabarcable. 
¡Ah! Una advertencia. Todo lo que vas a leer y ver aquí no va a conseguir que captes la verdadera grandeza de las Rockies. No puede ser. Solo si viajes allá tus imágenes serán reales. Ahora, con la lectura de este artículo y la visión de estas fotografías, intentaremos aproximarte un poco más a la belleza natural de las Montañas Rocosas. ¡Esperamos conseguirlo!

Los viajeros
Este viaje lo realizamos tres personas en agosto y septiembre de 2015. El más joven, Jon, un chaval de 16 años que se portó como un campeón. Nunca protestó ni puso mala cara ante las no pocas ni cortas caminatas. 
En ningún momento se quejó de las pequeñas penurias que, a pesar de intentar evitar, en un viaje de estas características resultan inevitables de sufrir. Y luego, dos adultos. Andrés Jiménez, tío de Jon, y un servidor, padre de Jon.

 
Jamás olvidaremos este viaje de 44 días y 44 noches; tantos platos cocinados con cariño por Andrés y degustados con fruición por los tres, tantas horas de convivencia y tantas anécdotas, algunas aquí plasmadas y otras grabadas para siempre en nuestra memoria.


A lo largo de este artículo recorremos las once zonas visitadas, destacando de cada una lo que ha resultado más significativo para nosotros. Empezaremos por el sur, en el Parque Grand Teton de Estados Unidos y acabaremos en el norte, en el Monte Robson, en Canadá. La longitud que los separa es de 1.600 kilómetros de los más de 4.000 que tienen en total las Montañas Rocosas.

Grand Teton National Park
El Parque Nacional de Grand Teton se encuentra situado en la esquina noroeste del estado de Wyoming de los Estados Unidos, justo al sur del archiconocido Yellowstone. La carretera que lo atraviesa de norte a sur está custodiada en su parte oeste por las montañas Grand Teton, con cimas cercanas a los 4.000 metros, que son las que dan el nombre al parque. 
Precisamente esta cordillera espectacular de 130 km de longitud es una de las imágenes que se quedan grabadas cuando visitas este parque. Aún, de vez en cuando, nos viene a la cabeza el abrupto ascenso vertical de esas montañas y su contraste con la horizontalidad del valle cubierto de árboles, lagos y ríos, creando un paisaje inolvidable. Nosotros recorrimos Grand Teton durante tres días y allá tuvimos nuestra primera gran aventura.
A media tarde del primer día hicimos una excursión corta y sencilla. Tras llegar al lago Taggart y tomar algunas fotografías del precioso lugar, emprendimos la marcha de vuelta. Y fue allí, a medio kilómetro del lago, donde tuvimos nuestro primer encuentro con un oso negro. Dos excursionistas locales, vestidos como auténticos vaqueros, con sendos niños de poca edad a sus hombros, nos advirtieron de la presencia de un black bear. Enseguida se nos apareció. 
Estaba a unos escasos 10 metros, tan tranquilo comiendo moras y fresones silvestres que abundaban por el camino. No nos hizo el menor de los casos. Poco a poco el oso fue desapareciendo entre la maleza y nosotros recobrando el aliento.

Yellowstone National Park
Yellowstone es uno de los parques más grandes de Norteamérica y aunque su mayor parte se asienta sobre el estado de Wyoming, otra parte también se extiende por Montana e Idaho. 
Es el parque nacional más antiguo del mundo y uno de los más famosos. Además de ríos, cañones, cadenas montañosas y bosques infinitos, en Yellowstone se encuentra, con su mismo nombre, el lago natural de montaña más grande de América del Norte y en la mitad meridional de este se sitúa la Caldera Yellowstone, el “súper” volcán activo más grande del continente. Por esta razón, más de la mitad de las atracciones geotermales del mundo se encuentran localizadas aquí. 
Actualmente están contabilizados más de 300 géiseres, dos tercios de los que existen en todo el planeta, y más de 10.000 fuentes naturales que despiden agua caliente.

Para recorrer este parque de arriba abajo dedicamos cinco días completos. Visitamos acantilados y algunas caídas de agua maravillosas 
como las del Gran Cañón del Río Yellowstone. E hicimos excursiones de todo tipo. Una de las más destacadas consistió en la subida al monte más alto del parque, el Washburn de 3.122 metros. El ascenso resulta muy fácil y en la cima disfrutas de vistas espectaculares. El buen tiempo nos acompañó y llegamos a ver desde allá la cordillera del Grand Teton.
En la cima hay construida una torre de vigilancia contra los incendios forestales, muy frecuentes en todos los parques de las Rocosas. En Yellowstone, sin ir más lejos, en 1988 se produjo un incendio que empezó en verano y duró hasta que las lluvias de otoño lograron sofocarlo. El fuego arrasó más de un tercio de su superficie y fueron calcinados millones de árboles e innumerables plantas y animales. Sin embargo, después de que los incendios se apagaran, las especies de plantas y árboles se restablecieron poco a poco y la regeneración natural hoy en día es prácticamente total, aunque aún perduran los troncos muertos de muchos árboles que todavía consiguen mantenerse en pie.
Otra característica importante de Yellowstone es su vida salvaje. Aunque aquí vimos tres osos negros, ciervos, muchos roedores y aves de todo tipo, lo que más nos llamó la atención 
fueron los cientos de bisontes salvajes pastando en sus valles.
Los géiseres son otra de las atracciones de obligada visita cuando viajas a Yellowstone. Geológicamente hablando, de entre todas las zonas activas que visitamos, aquí destacamos tres: 
el fotogénico géiser Grand Prysmatic Spring, que al bordearlo te hace sentirte como en otro planeta; el famoso Old Faithful, con erupciones muy altas de agua hirviendo a 200 ºC y muy predecible, ya que cada hora y media, más o menos, expulsa lo que almacena dentro; y Mammoth Hot Springs, una zona llena de escaleras naturales que presenta infinidad de fuentes de agua caliente y terrazas calcáreas con una gama de colores espectaculares.

Glacier National Park
El parque nacional de los Glaciares se encuentra situado al norte del estado de Montana (EEUU). Es un vasto ecosistema compuesto por más de mil especies de plantas, cientos de animales diferentes, unas 210 cascadas y más de 130 lagos. El nombre de Glacier se debe a los más de 150 glaciares que cartografiaron  a principios del siglo XX los primeros científicos que estudiaron el parque. 
En el último estudio de la Inspección Geológica de Estados Unidos realizado en 2011 se concluye que ya solo quedan 26 glaciares. Este trabajo sostiene que, de continuar el efecto invernadero, casi todos los glaciares del parque desaparecerán definitivamente en 2030. El impacto del retroceso de los glaciares en el ecosistema del parque aún no se conoce en su totalidad, pero las plantas y los animales salvajes dependientes del agua fría pueden sufrir una pérdida significativa de sus hábitats y, en consecuencia, peligra la supervivencia de muchos de ellos. La reducción de los hielos puede producir también alteraciones sobre la cantidad de agua que fluye por grandes zonas del parque durante los meses de verano, lo que hará aumentar considerablemente la propagación de los incendios forestales.
Pese a todo, hoy en día Glacier sigue siendo un paraíso para el senderismo y fue en este parque donde más tiempo pasamos. Le dedicamos toda una semana completa. Pese a su gran extensión, a Glacier solo se puede acceder a través de tres carreteras, separadas a su vez por dos grandes cadenas montañosas. La parte más al sur es la única que no visitamos por la presencia de varios incendios que prohibían su acceso.
La zona central, la más turística, 
es el corazón del parque. La famosa carretera Going to the sun la atraviesa de este a oeste.
La parte norte del parque Glacier nos pareció la más bonita ¿Por qué? Porque no había tanto turismo como en la zona central, porque los recorridos eran más abruptos y naturales y, seguramente, porque fue allí donde nos encontramos con los tres osos grizzlis a quienes nunca olvidaremos.
Eso ocurrió en el recorrido conocido como Swiftcurrent Nature Trail. No disponíamos de mucha información sobre esta excursión y resultó ser una de las más bonitas realizadas a lo largo de todo el viaje. Al principio, a través de un sendero ancho y bien señalizado, llegamos hasta unas caídas de agua, punto final para la mayoría de los excursionistas. Nosotros continuamos por el sendero, ahora ya más estrecho, hasta atravesar un total de tres lagos, a cada cual más bello. Al final del valle, el sendero empieza a coger altura para acercarse al collado Swiftcurrent. 
Iniciamos la ascensión a la vez que nos pasaban dos personas que hacían el mismo recorrido a caballo. La tarde avanzaba y aún debíamos regresar. Así pues, a más de media subida y tras disfrutar de las impresionantes vistas, iniciamos el trayecto de vuelta. Y fue aquí, en medio del sendero, mientras el atardecer nos ofrecía ya sus primeras luces naranjas, cuando una madre de oso grizzly se nos cruzó a unos escasos ocho metros. Después de paralizarnos con su mirada continuó su marcha seguida de sus dos crías, de unos dos años según dedujimos por su tamaño. 
Y, para nuestro mayor asombro, la cría que cruzaba el camino en último lugar tuvo la valentía de ponerse de pie y, sobre sus dos patas traseras, mirarnos durante unos interminables segundos. Ese instante fue para nosotros toda una eternidad.

Waterton Lakes National Park
En el sur de la provincia de Alberta queda situado el parque Waterton, el más pequeño de las Rockies y el que menos turismo recibe. Está situado al norte de Glacier, con el que comparte muchos kilómetros de frontera. En 1932, el Parque Nacional de Waterton Lakes (Canadá) y el Parque Nacional de Glacier (EE.UU.) se fusionaron para formar “el primer parque internacional de la paz del mundo”. 
Como otros muchos parques de las Rocosas, Waterton fue declarado Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad por su gran diversidad en flora y fauna silvestre, bellos lagos, grandes cascadas, infinidad de arroyos montañosos y zonas de gran importancia geológica. 
El parque tiene como punto de referencia el pueblo Waterton.
De entre todas las excursiones que hicimos aquí remarcamos la caminata conocida como la Cripta del lago Crypt que cuenta con muchos adeptos en este parque. 
Un barco nos acercó desde el pueblo hasta el otro lado del lago de Waterton. A partir de aquí disfrutamos de hermosas cascadas, una de ellas de más de 150 m de altura, atravesamos un estrecho túnel de casi 30 metros, caminamos por un acantilado con la ayuda de un cable de acero sobre un paisaje espectacular y, tras 9 kilómetros de ascensión, llegamos al circo glacial en el que se encuentra el precioso lago Crypt.

Kananaskis Country
Con el nombre de Kananaskis se conoce a un conjunto de parques situados a 100 kilómetros al oeste de Calgary, zona a la que se accede desde la autovía transcanadiense, la carretera que une el océano Atlántico y el Pacífico, la costa este con la oeste, a través de casi 8.000 km de asfalto. 
Para el millón de habitantes de Calgary su relativa cercanía, su buena comunicación y los muchos kilómetros de los que dispone Kananaskis para hacer senderismo, esquí, ciclismo de montaña, rutas a caballo y descensos en canoa le confieren ser el destino predilecto para pasar los fines de semana.
El recorrido de aproximación al monte Assiniboine fue la excursión más bonita de las tres que hicimos y, con sus 44 km, también la más larga de nuestro viaje. Comenzaba en el aparcamiento del Mount Shark, donde habíamos pasado la noche en la auto-caravana. A las ocho de la mañana iniciamos la jornada, que nos condujo desde las pistas de biatlón, deporte olímpico de invierno que incluye el esquí de fondo y el tiro con rifle, hasta el valle Bryant. Los primeros kilómetros transcurrieron por senderos muy marcados, pero con poca visibilidad debido a la altura de las coníferas que nos rodeaban. Tras recorrer ligeros los primeros 14 kilómetros, sin apenas desnivel, alcanzamos 
el inicio del lago Marvel, donde las vistas del monte Assiniboine, con sus 3.616 m de altitud, y de sus montañas adyacentes y los glaciares que las vestían nos empezaban a ensimismar. Avanzando por la ladera norte del lago Marvel nos fuimos acercando hacia el lago Gloria, con el Assiniboine, el cervino canadiense, ya a sus pies y este cada vez más cerca de los nuestros. Pese a saber que luego tendríamos que desandar todos los kilómetros que íbamos recorriendo, las vistas nos embrujaban y nos hacían avanzar más y más hacia la silueta del monte Assiniboine. Las panorámicas montañeras más bellas de nuestro viaje las disfrutamos este día.

Banff National Park
Banff es el parque nacional más antiguo y visitado de Canadá. Se creó hace más de un siglo. Su centro neurálgico está en la ciudad homónima, que con sus pistas de esquí y todos los servicios comerciales bulle con los cinco millones de turistas que lo visitan anualmente. Es la “capital” por excelencia de las Rockies. Además de la carretera Trans-Canada Highway, también existe el ferrocarril transcanadiense que conecta las dos costas y que fue el medio de locomoción utilizado por los primeros turistas hace 80 años para llegar hasta aquí. Todos los días sus cientos de vagones pasan varias veces por Banff y, aunque ahora su utilización es principalmente como transporte de mercancías, todavía deja y recoge viajeros a lo largo de las Montañas Rocosas.
La zona denominada Lake Louise es la parte más turística y con más pedigrí de todo el parque. Es por esto por lo que, aun estando dentro de Banff, Lake Louise se considera una zona con entidad propia, con su propio pueblo y todo. En él también hallamos tiendas, gasolineras, pistas de esquí y hasta un centro de información turístico por donde pasan cientos de personas diariamente en plena estación estival. Esta zona cuenta con dos de los lagos más famosos y fotografiados del mundo: el Louise y el Moraine.
En Banff hicimos varias excursiones. Sin embargo, las dos marchas cuyo punto de origen se encontraba en los dos lagos anteriormente mencionados, pese a la gran cantidad de mochileros que encontramos en ambos recorridos, fueron dos de los recorridos más panorámicos y espectaculares de las que hicimos en las Rocosas.

Kootenay National Park
Kootenay está ubicado en el sureste de la Columbia Británica. El parque toma su nombre del río homónimo que fluye caudalosamente a través del mismo. Aquí pasamos cuatro días e hicimos otras tantas excursiones. El cielo de Kootenay se encontraba bastante cubierto por el humo de los incendios que había en los bosques del sur.
Tras dormir en el camping Redstreak, el primer día hicimos la excursión denominada Kindersley-Sinclair. Esta fue la primera caminata, que no la última, en la que la continua 
presencia de setas y hongos nos alegró el hecho de andar por los senderos cubiertos de un cielo humeante que nos impedía ver en toda su grandeza las montañas que nos rodeaban.
En las siguientes dos jornadas nos atrevimos con dos recorridos largos que comenzaban cruzando Paint Pots, una zona muy visitada en Kootenay. El paisaje que rodea a los Paint Pots se crea de forma pintoresca. 
Las charcas de agua surgen con un color verdoso debido a la descomposición vegetal y, a medida que el mineral de hierro brota por la zona, las aguas se van tiñendo de un color naranja que confiere de un toque único a este lugar. Tras cruzar Paint Pots, un día recorrimos el valle Tumbling hasta llegar al glaciar del mismo nombre para volver a dormir a la auto-caravana. Al día siguiente ascendimos por el vecino valle Helmet hasta el impresionante glaciar Washmawapta.

Yoho National Park
El Parque Nacional Yoho se sitúa en la parte occidental de las Rocosas, al oeste del Lake Louise. Al estar enclavado en la provincia de la Columbia Británica, pasa a tener nombre propio y a ser otro parque diferenciado. 
Yoho es una expresión que en lenguaje chippewa-cree significa “maravilla y fue la palabra escogida por sus primeros moradores para describir sus asombrosos escenarios naturales. Pese a que los aires húmedos del oeste ya se habían llevado casi todo el humo de los incendios, estos vientos también nos trajeron lluvias que, aunque no muy abundantes y continuas, nos obligaron a sacar las prendas de agua y abrigo. 
Yoho fue el parque que más nos sorprendió al ofrecernos tres rutas que nada tienen que envidiar a ninguna otra excursión realizada por los colindantes y más turísticos parques de Banff y Jasper.
La cascada Takakkaw, que significa “magnífica, con sus 381 m de altura, nos deleitó la vista nada más llegar al punto de partida de la primera excursión. La cascada, situada a 14 km de la carretera general, es alimentada por el glaciar Daly y presenta sus mejores galas con el deshielo, después del mes de abril. La marcha que realizamos consistía en un recorrido circular, que ascendía por el valle de Yoho y remontaba el río homónimo.

La segunda cita tenía como punto de referencia el lago Esmeralda, cuyo nombre ilustra el color y la belleza del mismo. A primera vista el color del lago nos pareció un truco de photoshop. Pero no, al acercarnos más a su orilla comprobamos que era real.

Y el tercer día, la joya de la corona, el lago O’Hara. Es uno de los lagos más famosos de las Rockies y se halla al otro lado del archiconocido lago Louise. Cuesta creer, después de ver la cantidad de gente que pulula por el lago Louise, que detrás de esa franja montañosa que las separa, pueda encontrarse en el lago O’Hara un lugar prácticamente virgen. Para preservar el lago, está prohibido acceder en vehículo. Desde el aparcamiento, salen solo cinco autobuses diarios, cuyas plazas se completan con bastantes meses de antelación. Nosotros realizamos a pie los 11 km que separan el parking del lago, pero el esfuerzo mereció la pena. Una vez llegados al lago O’Hara emprendimos los 12 km del llamado 
Alpine Circuit, que te enseña todos los rincones sublimes de esta maravilla. Por fortuna para nuestros cansados cuerpos, a la tarde pudimos deshacer los 11 km del camino de aproximación en uno de los dos autobuses que coincidían en horario y que regresaban al aparcamiento tras haber dejado a los turistas quienes, afortunados ellos, iban a pasar la noche en alguna de las pocas plazas que existen para pernoctar en los aledaños del lago O’Hara.

Icefields Parway
La Icefields Parway o “Carretera de los campos de hielo”, conocida oficialmente como Highway 93, es una carretera de 230 km que conecta Yoho y la zona del Lake Louise, en Banff, con la ciudad de Jasper. Para muchos viajeros es la vía escénica más bonita del mundo debido a la gran cantidad de montañas majestuosas y glaciares que se observan desde las ventanillas de los vehículos a ambos lados de la carretera.
En el trayecto hay muchas opciones de observar los lagos que se agolpan al borde del trayecto o para detenerse y empezar una ruta montañera. Una de las paradas más atractivas es la que está situada a 44 km de Lake Louise. Desde ella se accede 
al mirador del incomparable lago Peyto. Con casi tres kilómetros de longitud, este hermoso lago de origen glaciar, rodeado de verdes bosques de coníferas y montañas culminadas con eternas nieves, es, sin lugar a dudas, uno de los paisajes más bellos del planeta. Después de la primavera, el lago recibe los sedimentos de las rocas erosionadas por los glaciares que arrastran las aguas con el deshielo. Las partículas minerales de estas rocas permanecen suspendidas en la superficie del lago y la refracción de la luz sobre ellas confiere a sus aguas un fantástico tono turquesa, un color extraordinario.

82 km más adelante se llega al aparcamiento del camping Wilcox, al borde de la carretera. Desde aquí hicimos una excursión con trayecto de ida y vuelta que nos llevó al balcón ubicado encima de la zona llamada Columbia Icefield. 
Las espectaculares vistas desde aquí te dejan helado al tener ante ti varias montañas impresionantes y cinco inmensos glaciares. De entre tanta maravilla, lo que más nos llamó la atención fueron los seis kilómetros de longitud del glaciar Athabasca, que se presentaba inmenso ante nosotros, y las decenas de puntos negros, como hormiguitas, que se veían por encima de la lengua blanca de este glaciar. Estas manchas negras eran turistas, casi todos japoneses como después pudimos comprobar, que lo visitan diariamente transportados por los autobuses-oruga desde el parking hasta la parte central del mismo glaciar. Este campo de hielo y nieve, como ellos lo llaman, es uno de los más grandes que existe en el mundo por debajo del circo polar ártico y, curiosamente, se asienta en la división continental de América del Norte. Las aguas que se producen en su deshielo se dividen por sus valles para desembocar en tres océanos distintos: el Pacífico, el Atlántico y el Ártico.

Jasper National Park
Jasper es el parque nacional más grande en extensión de las Rockies y el que más posibilidades ofrece. 
La localidad más importante y casi única en todo el parque tiene cerca de 4.000 habitantes y también recibe el nombre de Jasper.
A cuatro kilómetros de esta localidad se encuentra la carretera de acceso al lago Maligne, donde se haya el Canyon Maligne, punto de arranque de una de nuestras excursiones. El término de Maligne fue utilizado por primera vez a finales del siglo XIX por el franciscano Pierre-Jean De Smet, que recorrió esta zona en mula. El porqué del nombre lo dedujimos rápidamente. Durante el recorrido pudimos imaginarnos las dificultades que tuvo que soportar el franciscano para poder atravesar el cañón sorteando los torrentes de agua que se filtran entre las rocas y que vuelven a aparecer cuando menos lo esperas. El recorrido tiene 8 km de ida y vuelta y en él cruzábamos seis puentes para sortear varias gargantas sobre la piedra caliza con alturas de más de 40 metros.


El último día en Jasper continuó el mal tiempo. No obstante, emprendimos una excursión mañanera y relativamente corta, pero con premio posterior. Yendo por la carretera general que une la localidad de Jasper con Edmonton, capital de la provincia de Alberta, a 43 km se encuentra el desvío al camping Pocahontas y 16 km más adentro se localiza Miette Hot Springs, un lugar apacible 
con cuatro piscinas termales de temperaturas diferentes que recogen el agua que baja a 50 ºC de las montañas. Es el sitio ideal para bañarse y ducharse tras una jornada mochilera con frío y lluvia.

Mount Robson Provincial Park
El monte Robson, con 3.957 m de altitud, es el más alto de las Rockies y da nombre a toda esta zona situada más al noroeste. Como esta comarca ya se halla enclavada en la provincia de la Columbia Británica, el área pasa a ser declarada como parque diferente al de Jasper, situado en la vecina provincia de Alberta. Nos encontramos ante uno de los parques más jóvenes de las rocosas, declarado como tal hace apenas unos treinta años.
A esta zona sólo le dedicamos un día para realizar el trayecto recomendado por todas las guías. Este comienza en el aparcamiento ubicado cerca de la carretera general y te lleva, tras recorrer 25 km, hasta el Robson Pass. Se presenta como un recorrido muy popular entre los montañeros canadienses. Ellos suelen gestionar con muchas semanas de antelación los permisos para poder pernoctar una media de dos noches y después cumplen el recorrido a pie de ida y vuelta en tres días. Nosotros le dedicamos todo un día completo, desde el punto de la mañana hasta bien entrada la tarde. Recorrimos 39 km de longitud en total, con cerca de 880 m de desnivel positivo, para, tras atravesar hermosas praderas y espectaculares cascadas, llegar al lago Berg, a casi 5 km del collado Robson. El punto final de nuestra excursión tenía recompensa, ya que desde ahí pudimos apreciar cómo el glaciar Mist y, sobre todo, 
el glaciar Berg se descolgaban del monte Robson y desaguaban sus lenguas de hielo en la misma orilla del lago Berg.

Final
No sabemos, querido lector, si habremos logrado acercarte un poco más a la grandeza natural de las Rockies. Acuérdate que esa era nuestra intención inicial y que solo pretendíamos ayudarte a poner un poco más de color a esas imágenes idílicas que todos tenemos de las Montañas Rocosas. Si lo hemos logrado nos alegramos y si no, siempre tendrás la oportunidad a lo largo de tu vida de ir a allá y conseguir la verdadera luz que lleve a que tus sueños se hagan realidad.


En resumen, un viaje inolvidable por las dimensiones temporales, naturales y humanas del mismo. Se suele decir que “la próxima vez, más y mejor”. En nuestro caso, será difícil.

Este es un artículo original publicado en la revista-anuario Gure Mendiak 2015

7 comentarios:

  1. Bonito artículo, Beñat. ¡Que ganas de ir allá!

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  2. Nerea Mendia17/3/16 11:05

    Aspaldiko, Beñat! Argazki ederrak! Erakutsi beharko! Kanada ere nere ametsen artean dago...!

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  3. Alicia Zabaleta23/4/16 11:59

    Zoragarri, Beñat! Hau artista zaren!

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  4. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  5. Respuestas
    1. Mila esker, Ainhoa. Ea animatzen zaren bertara joateko. Laste arte.

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  6. Ze polita Beñat,gu ere hauetako leku batzuetan ibili ginen irailean,baina asko hurrengorako gelditu zaizkigu. EEBBetako parkeak izugarriak dira,baina gainera zuena bezalako bidai batekin ahaztezina izan behar du.
    Muxu bat eta ea udan elkar ikusten dugun
    Oskia Garcia

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